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Camille de Freyssac

CAMILLE FREYSSAC




Mujer misteriosa, mujer en vida. Discreta y la vez con aura carismática. Se la ve a ella y solo a ella. La bailarina está presente en sí misma, dialogando en movimiento y en comunión con la naturaleza.

Camille Freyssac es bailarina. Empezó su formación muy joven en el conservatorio de danza de Brive para luego profundizar en París. A su llegada a la capital francesa, integrará como bailarina el grupo de danza la Pléiade en Vichy. Colabora con numerosos artistas y músicos como Gaël Faye. Celebramos con esta serie nuestro encuentro en las orillas del río Dordoña. Homenaje a nuestros orígenes comunes y tierra natal.









¿Camille, quien eres?

Me llamo Camille Freyssac. Tengo 28 años pero tengo la sensación de ser más jovén ultimamente, porque estoy viviendo un momento en el cual me cuesta estar en el momento presente y porque mi futuro me preocupa. He nacido en Brive en la región de Corrèze junto a mi hermana gemela Claire. Geminis, somos las dos llenas de contradicciones. Las dos somos luz y oscuridad.

Mi cabello es castaño claro, mis ojos son azules pero miopes, mi piel es blanca cubierta de lunares con imperfecciones rojizas.

La danza

Lo que me gusta en la danza es lo efímero que es, lo que siempre está inacabado. Siempre se puede hacer más y mejor. Un movimiento puede esta descompuesto, modificado y realizado con cambios infinitos. Me gustan el esfuerzo muscular y la exploración del movimiento articular que la danza requiere. Me gusta la poesía del bailarín. Un sencillo movimiento de Pliegue o un dégagé pueden emocionar hasta las lágrimas dependiendo de como está ejecutado.

Sea bailando o escribiendo, el punto de partida es siempre lo vivido, visto o sentido. Un recuerdo, una persona, alguien a quien echo de menos, un paisaje, un olor. También está todo o que está callado y que está presente en mi baile. Mi mundo propio está en lo que bailo. Mis emociones dan forma a mis gestos. Bailar es para mi, liberarme




Naturaleza

La naturaleza tiene un lugar importante, esencial por no decir necesario. Sea el viento soplando en las hojas, los caminos rurales, los animales, el olor a musgo y bosque, a champiñones, todos me dan serenidad. Me recuerdan mi infancia, mis abuelos que se ocuparon con dedicación de nosotras.
Me gustan los grandes espacios dónde puedo gritar, respirar, correr, parar y tumbarme sin restricciones. Cuando no me siento bien, recuerdo las praderas inmensas de donde mis abuelos.

En la naturaleza no hay necesidad de coches de lujo, de ropa de marca, de maquillaje. Observar las estrellas no tiene coste. La naturaleza me permite abrazar una soledad serena. Me encanta.


Visión de vida y mantra

Ser creadora y actriz de mi vida. Tener metas. Viajar, crear, buscar, aprender. Seguir actuando y estar abierta a lo que se me dice, a lo que pasa a mi alrededor.


¿Florenz en pocas palabras?

Réfléchie, suave y elegante.








Sueños

Sueño con una casa en la naturaleza donde podría criar a mis hijos y recibir a mi familia. Sueño con seguir viviendo de mi pasión.


Ética

La ética es respetarse a sí mismo, respetar a los demás. Es tener educación. Informarse sobre el mundo, sobre lo que se consume, de dónde viene y en qué condiciones se ha hecho. La ética es conocimiento.


Espiritualidad

Tener fe en uno mismo, en la vida. No es arrogancia, sino confiar en uno mismo como para saber adaptarse al ritmo de las tormentas de la vida y superarlas.

Creo en el destino, en los encuentros, en los errores que nos enseñan y dan luz al camino. Estamos aquí para intentarlo. Hay que ver la vida como una suerte, una oportunidad. Es abrigar y conservar el sol en uno mismo.